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El profeta.

Estaba sentado el viejo, con su larga barba y su capa al viento. El sol iluminaba sus ojos, que resplandecían de una manera especial, resaltando el brillo de sus azules ojos, que daban a notar una profundidad de conocimiento que emocionaba a sus jóvenes discípulos, los que estaban sedientos del conocimiento que el buen anciano les podía entregar. Demostraba una tranquilidad increíble, su forma de hablar emocionaba alegremente a sus interesados alumnos. El viejo dejó de hablar, y mira súbitamente las montañas, que destacaban en el fondo del campo de reunión. Se escuchó el silencio. El anciano abrió sus brazos, dándoles la espalda. Cerró los ojos y dijo ante la interesada mirada de sus jóvenes feligreses:

-La vida se ha ido alargando, pero poco a poco, y cada vez que miramos la montaña, podemos darnos cuenta de que somos eternos. La montaña es como la muerte, nos limita a ver más allá.

Uno de ellos, el más interesado en aprender y en adquirir aquellos nobles conocimientos del anciano, lo mira con desconfianza. No parece creer en las palabras que dice el viejo, especialmente los temas referentes a las experiencias post-mortem y a la trascendencia del ser. Entonces, decidió tomar una decisión que cambiará el curso de la sabiduría.

-¿Cómo usted nos puede asegurar que después de esa montaña hay algo mas allá?
–Dijo el discípulo, en tono burlesco.

-Simplemente, mi querido aprendiz, debes buscar el por qué el sol se esconde en ese lugar. Y no yendo a la montaña, sino viendo tu luz interior, que aún veo oculta dentro de ti, ya que no te permite mirar la realidad mas allá de sus apariencias. –Explicó el viejo, condescendiente con el joven muchacho.

-Creo que la certeza está dada por los sentimientos, los que percibimos a través del sentir y por nuestra experiencia. Eso es lo que determina la realidad. ¡Lo tangible! –Se defendió el discípulo.

-Cuán equivocado estás, hijo mío. No se siente de la misma forma una roca al mirarla, que al tocar las con las manos o al recibirla con la cabeza. ¡Las cosas cambian, y pueden superar la materia, pero siguen siendo reales a pesar de no ser evidentes! –Respondió indignado el anciano.

-No estoy de acuerdo maestro. Para mi, lo evidente está aquí, y es lo que podemos percibir. Y para demostrárselo, lo reto a un desafío… Le propongo escalar la montaña en el momento cuando se esconda el sol, para que lleguemos al otro lado de la montaña, comprobando de esta manera que perdemos nuestro tiempo al pensar que después de la montaña hay mucho por descubrir. ¡No es así!, ¡No olvidemos ni descuidemos nuestra realidad por querer ser eternos! –Dijo en tono agresivo el discípulo.

-Acepto el desafío, temerario joven. Solo espero que puedas superar a este humilde anciano. –Dijo el profeta, de forma serena.

Ninguno de los dos esperaba lo que estaba a punto de suceder. Para bien o para mal, con cada atardecer, siempre hay algo que cambia en el mundo, y que jamás volverá a ser igual.

Llegó el atardecer. Llega el viejo profeta de aspecto simple y sereno, y a su vez, el joven aprendiz, de forma impetuosa y muy curiosa, observando su entorno. Se miran fijamente, y comienzan a escalar. El camino era muy complicado. Había mucha maleza, rocas, y escombros, que les dificultaban el camino. Aun así, el profeta no perdía la calma, ni tampoco su discípulo perdía su atrevimiento, su osadía, ni su ímpetu. A pesar de lo dificultoso que resultaba ser, lograron llegar arriba, a la cúspide de la montaña, después de eternos minutos de caminar, escalar y subir.

-Aquí está bien. Hemos llegado, hijito mío. –Dijo el anciano.

-Bueno, es la hora de saber la verdad de la existencia humana. –Respondió con arrogancia el joven.

-El sol se está escondiendo, pero en la montaña de más allá. Si quieres ir en búsqueda de su luz, debes consultar tu interior, porque el camino físico para conseguirlo es tan interminable y lleno de límites como la existencia humana, limitada por uno mismo y por otras montañas. –Explicaba el profeta a su aprendiz.

-Solo por el camino empírico puedo descubrir la realidad. –Respondió orgullosamente el discípulo.

-Escupe al cielo y te caerá en los ojos, amado aprendiz. –Dijo el maestro, al apuntar al sol, que seguía tratando de esconderse más allá de la montaña.

En eso, la luz del sol aumentó. Y el joven discípulo perdió la vista de manera repentina, por la intensidad de la luz.

-Ahora, entenderás que la luz vive en ti. –Dijo compasivamente el profeta.

-¡No puedo aceptarlo! –Gritó el joven.

-Descubre lo esencial de la vida. La realidad sigue existiendo. Más allá de los sentidos hay otros sentimientos, esa es la luz de tu eternidad. Pero tu cuerpo es la montaña. ¡Se libre hijo mío, encuentra tu luz!, ¡Deja que tu espíritu amanezca!, ¡Y que el sol que hay dentro de ti ilumine al mundo! –Replicó enérgicamente el anciano maestro, mientras ponía la palma de su mano derecha sobre la espalda del joven, empujándolo al vació.

Se sintió un grito seco. Y cuando sonó su cuerpo al reventar en tierra firme, la noche cubrió de sombras todo el lugar… El sol había pasado a la historia. El viejo se quedó ahí, reflexionando de manera pacífica. Su cuerpo irradiaba paz a todo su entorno.

Cuando al otro día amaneció, el alma del discípulo conjugada con el sol irradió vida a todos los lugares del orbe. Como tantos otros, comprobó, al dar su vida, la eternidad del ser, la trascendencia humana mas allá de lo que se entiende por realidad. El hombre eterno es el que irradia vida, a pesar de que viva eternamente, o deje morir la materialidad.

El viejo bajó de la montaña, contento al saber que una persona en este mundo ha podido entender su palabra, y unirse con el infinito, irradiando vida y esperanza a todos los seres del universo.

-El tiempo y el espacio siguen siendo los espejismos que llamamos realidad. –Dijo el viejo profeta, esperando que este final quede abierto.

Ser y estar.

Resulta obvia la diferencia entre el ser y el estar, en lo que respecta a nuestro idioma. Sin embargo, tratando de ir mas allá, es realmente importante considerar estas palabras atendiendo al trasfondo de su enunciación. Quiero decir con esto, a lo que se refieren y qué consecuencias traen en la vida de las personas, en sus instituciones y en el buen entendimiento de la convivencia humana al largo de los años.

Quiero plantear la teoría especial de que tanto el ser como el estar se refieren a los hechos que determinan las situaciones o las actuaciones del hombre. Es decir, nos indican la naturaleza humana, que se desprende de su comportamiento y su identidad, principalmente. Queriendo decir con esto que, lo que el hombre es, y donde y como el hombre está, nos sirve para comparar al hombre con otros hombres, o bien estudiar la sociedad en su conjunto, o simplemente para ver que tan igual o desigual es el ser humano, o los grupos humanos en conjunto.

Por ejemplo, el hombre que busca determinar su estadía -palabra muy importante- o identificarse con un determinado territorio –factor lugar-, si busca dentro de este factor lugar reflejar una realidad presente o temporal dice “yo estoy”, pero si se refiere a de donde proviene, donde nació o de que ciudad o país viene, es decir una realidad atemporal o trascendente en el tiempo el dice “yo soy de”… Acá en el factor lugar nos damos cuenta que lo que importa es el espacio, el lugar físico, como el hombre se desenvuelve en un determinado territorio o lugar.

Por otra parte, centrándonos en el tiempo, también podemos darnos cuenta que cuando un hombre no busca la trascendencia en el lugar determinado dice “yo estoy en” o “yo voy a”, determinando con sus palabras una estadía, es decir, la no existencia de un ánimo de quedarse en ese lugar y decir, “yo soy de”, que reflejaría la atemporalidad y la trascendencia que busca el hombre al identificarse y comprometerse con un lugar.

Nos podemos dar cuenta que el lugar y el tiempo van de la mano, van determinados, y que la relación que tiene el hombre con estos tópicos o elementos, puede ser como la utilización de las herramientas que esos tópicos le entregan para construir su destino y por ende como el hombre se hace una sola cosa junto a su entorno –el yo soy-, o bien la utilización de esas herramientas para fines temporales, presentes y que puedan apoyar indirectamente al fin mayor del hombre que puede ser la trascendencia o la felicidad según sea la manera de pensar –el yo estoy-.

Estas teorías también se pueden comprobar en la utilización de las palabras con las cuales identificamos algunas instituciones o algunos sucesos. Por ejemplo, la palabra Estado nos refleja la importancia temporal que tiene esta institución. A pesar de que se busca mantener en el tiempo y es la institución protagonista de cualquier nación constituida conforme al derecho –sea cual sea la forma de Estado- Generalmente nos enseñan que el Estado es inmutable, que no cambia. Es lo que se busca. Pero no podemos hacer trascender en el tiempo una institución que está determinada según sea la realidad de la sociedad en un momento determinado, cítese ahí cualquier ciclo o cualquier explicación histórica de la mutación de las formas de Estado. Incluso estas formas de Estado se alteran en parte, aunque cambien muy poco, a través de las reformas constitucionales. Es decir, el Estado, tanto el antiguo como el moderno, esta destinado al cambio. Y esto es desde su creación, seguramente. Y seguramente por eso también lo bautizaron como “estado” que viene de estar, y como les señalaba, el estar determina la temporalidad, el presente, la no trascendencia a través del tiempo, está determinada o a ser abandonada esa forma de Estado que nos gobierna –o la que nos gobernó- o bien a mutar a través del tiempo, es decir no trascenderá. Porque va unida esa realidad al hombre, y el hombre del pasado no es igual al del presente ni mucho menos al del futuro. El Estado está condenado a mutar. No puede tener mejor nombre.

Sacando otras conclusiones, hay que tener en cuenta la propiedad que tenemos sobre las cosas y acciones que nos indican estos conceptos de ser y estar. Bueno, en primer lugar tenemos que darnos cuenta que lo que somos es completamente nuestro. Está muy ligado a la idea de tener. Es algo único, es algo nuestro, es inmutable y atemporal. Quiero decir con esto que nunca perderemos lo que somos, de donde venimos, donde nacimos, hacia donde vamos… en fin, el punto es que nunca perderemos todas esas cosas que determinan lo que somos, por que esas cosas son inherentes a la idea del ser. En todo lo que hay y que determina la idea del ser y lo que somos hay un “ánimo” de poseer, hay una potencia del alma que determina que nos identifiquemos con lo que somos, y que podamos entender que el yo soy es nuestra propiedad suprema, nuestro patrimonio mas íntimo.

En cuanto al estar, al ser temporalmente considerado, a nuestra relación con la realidad presente y cronológica, tenemos una especie de posesión. Por que si bien no somos dueños de nuestra realidad ni de nuestro presente, “estamos” ahí, aprovechamos la sabiduría que nos entrega el tiempo, tratamos de que el tiempo nos ayude a desenvolvernos en el lugar determinado y de aprender sobre lo que nos rodea, y sobre lo que buscamos entender. Comprender la importancia de nuestro medio. Las cosas que trascienden. El tiempo no trascenderá, el estar puede mutar, -a menos que queramos que se convierta en un ser y nos suicidemos- pero lo que importa es que todo lo que hagamos en el momento en que estemos en posesión de ese estar afectará y transformará nuestro ser, y las enseñanzas y factores accesorios que se adhieran a ese ser, crearán esa trascendencia suprema que se irá con nosotros cuando fallezcamos, y que nos llevaremos a nuestra tumba… pero nuestra esencia seguirá flotando por que nuestro ser trascendente se hará eterno… siempre y cuando nosotros queramos darle ese sentido a nuestra propiedad que tenemos sobre nuestro ser en el momento que vivamos en el presente, en el estar. De nosotros depende cambiar nuestras circunstancias.

La Teoría del Postre.



Artículo 9 °.-El terrorismo, en cualquiera de sus formas, es por esencia contrario a los derechos humanos.

Una ley de quórum calificado determinará las conductas terroristas y su penalidad. Los responsables de estos delitos quedarán inhabilitados por el plazo de quince años para ejercer funciones o cargos públicos, sean o no de elección popular, o de rector o director de establecimiento de educación, o para ejercer en ellos funciones de enseñanza; para explotar un medio de comunicación social o ser director o administrador del mismo, o para desempeñar en él funciones relacionadas con la emisión o difusión de opiniones o informaciones; ni podrán ser dirigentes de organizaciones políticas o relacionadas con la educación o de carácter vecinal, profesional, empresarial, sindical, estudiantil o gremial en general, durante dicho plazo. Lo anterior se entiende sin perjuicio de otras inhabilidades o de las que por mayor tiempo establezca la ley.

Los delitos a que se refiere el inciso anterior serán considerados siempre comunes y no políticos para todos los efectos legales y no procederá respecto de ellos el indulto particular, salvo para conmutar la pena de muerte por la de presidio perpetuo.



Esta teoría es muy simple, suena incluso algo graciosa, pero también goza de cierta profundidad en cuanto a la aplicación del presente artículo en la vida diaria, y por otro lado, aplicándolo a la mentalidad y forma de ser de sus destinatarios: los terroristas.

En su primer inciso nos dice que el terrorismo, en cualquiera de sus formas, es por esencia contrario a los derechos humanos, es decir, que al ser por esencia, es contrario a los derechos humanos por el solo hecho de existir, por el solo hecho de nacer, incluso por el solo hecho de pensar en la vileza que significa atentar contra los seres humanos a través de la difusión del terror y la muerte. Sus razones y fundamentos en consecuencia serían contrarios a la dignidad misma del ser humano, a sus derechos más fundamentales, afectándolos en su esencia, vulnerando el artículo 19 número 26, el artículo 5 inciso 2, y todos aquellos que protejan los derechos esenciales de las personas. No hay discusión de esto.

Ahora, el artículo 9 inciso segundo es una de las pocas normas constitucionales que establece sanción, es decir, una norma coactiva. Sin embargo, debemos darnos cuenta que la coactividad establecida aquí no es relevante, ni para conseguir la paz social, ni para conseguir la seguridad de la nación, ni tampoco para evitar que siga habiendo delitos terroristas, mucho menos, para establecer una sanción suficiente para los terroristas. Usted que está leyendo puede decir que estoy loco, o que soy un ignorante por afirmar tal cosa, porque seguramente usted, como muchas personas, cree que esta norma es un exceso, o que inhabilita prácticamente como ciudadano y persona casi en su totalidad al individuo que se vea afectado por esto. Pero pensemos mas allá, las personas comunes y corrientes que llevan una vida normal no se verán involucradas en actos de terrorismo, la lógica es que no sea así, a menos que las situaciones y circunstancias digan lo contrario… la vida da vueltas.

Pero aún así esta norma no se creo para todas las personas, no se creó para decir “en el caso que X cometa Y” si no que se refiere a los responsables de estos delitos, que si bien puede ser cualquier persona que se vea involucrada, el trasfondo, y la importancia que ha adquirido el terrorismo en estos días es el espíritu que ha creado esta norma y la ha elevado al rango constitucional. Esta norma nace por que el terrorismo existe y por que los terroristas también (¿Como todo tipo de normas quizás?)

Lo que dejará de parecer obvias estas afirmaciones es el hecho de que el terrorista cumple con un perfil, durante su vida desarrolla una mentalidad diferente al resto, el terrorista tiene una inspiración dogmática y fundamentalista, creyendo que sus fines son los únicos que pueden cambiar la sociedad, y que esos fines justifican los medios, como buenos maquiavélicos. A lo que apunta la idiosincrasia terrorista es a un cambio de raíz en todas las INSTITUCIONES de la sociedad, a un nuevo comienzo, ya sea de una forma totalitaria, autoritaria, o anárquica, incluso democrática, fundamentando su acción en creencias religiosas, origen, raza o etnia, condición social, política e incluso trivialidades como diferencias deportivas o estilos de música, que irracionalmente incitan a las personas a actuar de una manera equivocada. El fondo del asunto es que el terrorista tiene sus ideas y convicciones claras, es una persona que lucha y ha luchado toda su vida por conseguir sus objetivos, siempre ha estado atento a su alrededor, es una persona observadora y crítica… el terrorista sabe lo que quiere, y es por eso que no le importa que se le inhabilite constitucionalmente para poder pertenecer y ejercer cargos que el mismo toda su vida ha buscado destruir. El terrorista siempre se ha movido en la clandestinidad, el terrorista incluso en la cárcel posee contactos importantes, que le permiten desarrollar sus planes.

Generalmente los terroristas son personas de una inteligencia y agudeza mental increíble, que incluso supera a la mayoría de las personas. Los terroristas por lo general son personas cultas, y muy astutas, es por esto que las inhabilidades establecidas por la Constitución no lo afectarían en lo mas mínimo, porque bien sabrían moverse en el medio social como siempre lo han hecho, en la clandestinidad o por medio de asociaciones ilícitas. De hecho, a muchos terroristas les repugna la idea de pertenecer a cualquiera de las instituciones mencionadas en este inciso 2. A cualquier persona que esta fuera del mundo terrorista se les corta toda oportunidad prácticamente. Pero los terroristas pueden seguir con sus planes y maquinaciones.

Frente a esta realidad. Me pregunto: ¿Es realmente este artículo suficiente para evitar el avance del terrorismo? Yo pienso que no, no es suficiente, por lo anteriormente expuesto. Pienso, incluso, que es un artículo que está de más, no cambiará las cosas, no evitará el avance del terrorismo, que prolifera por la disconformidad de muchos seres humanos con su entorno. Es una consecuencia natural de miles de años de evolución, es algo que siempre ha estado, porque el hombre es un animal disconforme, por el solo hecho de pensar el hombre se cuestiona cosas, y esas cosas que se cuestiona crecen y crecen y desembocan en extremismos. El hombre es un ser violento, en su interior es incluso sádico, y necesita de la violencia para conseguir sus fines. Es una realidad preocupante, por lo cual puedo concluir que el hombre siempre estará en peligro.

Sin embargo, el establecimiento de este artículo es una sanción de carácter social, es una condena que hace la sociedad a las personas que infunden esa violencia y ese terror contra sus congéneres, muchas veces inocentes y desvalidos. Porque al actuar de una manera tan aberrante, se olvidan de lo mas importante, que es la protección y el respeto por la vida del prójimo, por la eterna lucha por conseguir la libertad y la fraternidad que debe existir entre todos los seres humanos. Es una condena social, al evitar que los terroristas ingresen a los principales puestos organizativos de la sociedad.

Por eso, es erróneo, a mi parecer, considerar a esta norma punible. Es como la madre que le dice a su hijo que si se sigue portando mal no le dará postre, entonces el niño dirá:- “¿Mamá y de que sabor es ese postre?” y la madre responderá de Vainilla, a lo que el hijo le responderá que no le importa total la vainilla no le gusta; o por ejemplo que le diga lo mismo, que si se porta mal no le dará postre, a lo que el hijo responderá que no le importa porque se llenó con la comida (y la comida representará el éxito del terrorismo y sus fechorías, por que consiguió el delincuente infundir el terror)

Por eso, la ley puede establecer muchas cosas, pero la mente humana va más allá de la ley.

En cuanto al inciso 3 es necesario considerarlos comunes y no políticos, porque es obvio que si se consideran comunes sería mas fácil extraditar a los que arrancan del país. Y el genocidio, la tortura, el asesinato masivo, el secuestro y otras costumbres terroristas, son delitos comunes, de político muy poco. Sin embargo, ojalá pudiéramos evitar el pensar en la pena de muerte, por que la muerte no es buena para nadie, solo para seguir engendrando el odio y el rechazo al postre. Fin.

Quien controla el presente...


Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado (George Orwell)

El tiempo no es sino el espacio ente nuestros recuerdos.

"El tiempo es una imagen móvil de la eternidad".
Platón

¡Como ha pasado el tiempo! Muchas veces solemos decir esto, ante la sorpresa de alguna anécdota que ha marcado nuestra historia, y que al sacar la cuenta con nuestros dedos, nos damos cuenta que el tiempo ha pasado muy rápido. Concentramos nuestra mirada atónita muchas veces en nuestras manos mientras contamos hacia atrás con nuestros dedos, y nos damos cuenta que nuestra mano está mas grande, incluso un poco arrugada. Miramos a nuestros amigos, nuestra familia y nuestros hermanos, nos damos cuenta que las cosas han cambiado. Las circunstancias nos han dado sabiduría, al mirarnos a los ojos, nuestras miradas nos muestran experiencias nuevas, que años atrás no podríamos haber compartido con nuestras miradas de niños. Sin embargo, en el fondo seguimos siendo los mismos, a pesar de haber crecido física y espiritualmente los últimos años. Es motivo de alegría el recordar esos momentos de antaño donde jugábamos con nuestros amigos del barrio, o recordar el momento en que Chile clasificó a Francia 98, o cuando Chile fue campeón en tenis, como también recordamos momentos trágicos, como los atentados del 11 de Septiembre a las Torres Gemelas, o el abuso de israelíes y aliados contra la gente del Medio Oriente. Nuestra mente, almacena hechos de dolor y espanto, además de alegrías. Lamentablemente muchas veces el espanto es más complejo que las alegrías, que suelen ser hechos más simples, pero llenos de dicha.

En base a esto, ¿El poder de regalar una flor puede anteponerse ante la tristeza de perder lo que uno ama? Quiero decir, que con el paso de los años muchos hemos perdido la inocencia, ante los últimos sucesos que hemos tenido que ver, y también ante recuerdos del pasado dolorosos, que siguen infundiendo y contaminando de intolerancia y abusos a nuestra sociedad, reviviendo muertos del pasado para que sigan penándonos en el presente, y abriendo heridas ya cicatrizadas, impidiéndonos crecer y progresar, también apuntar hacia una mira común entre todos los seres humanos.

Y es verdad, el poder del futuro está en los jóvenes. Pero ¿Son los jóvenes capaces de mirar hacia el futuro ante tanta decadencia en nuestra sociedad? Cuando poco a poco nuestros sueños son extintos por las garras de la mala utilización del poder, y la influencia maquiavélica de personas que quieren seguir dominando, difundiendo la ignorancia, las malas costumbres, la intolerancia, el egoísmo y muchos otros vicios de los hombres de generaciones pasadas que no estando conformes ante el progreso de la humanidad, y con el hecho de que los jóvenes tomemos las riendas de nuestras vidas, pensando distinto a una gran parte de la sociedad al plantear ideas nuevas y frescas, en miras al bien común. ¿Es aceptable que los jóvenes sean callados de esta manera?

Vemos que esas personas, que tienen el poder económico y social desean seguir controlándolo, pero eso ha causado roces tremendos ante la reacción de la juventud moderna, por ejemplo los temas referentes a la educación, los derechos sexuales, la salud, la previsión social, aspectos laborales y otros tópicos de pugna en nuestra sociedad. Y es que muchas personas no se han querido dar cuenta que los tiempos están cambiando, las cosas no pueden mantenerse por siempre, la humanidad entera esta hecha para cambiar, para perfeccionarse. Si algo falla, se debe superar ese error, y tenemos todo el derecho a rectificarnos. El problema es que unos pocos creen tener la razón, y mientras las cosas sigan así no cambiara nada. ¿Seguros?

No, esto no es seguro. Las cosas cambiarán, de una u otra forma cambiarán. Ya se ha visto, la historia nos ampara, las ideas frescas siempre superan a las retrógradas. Nuestro sistema de vida desde que comenzó ya estaba condenado a terminar, a desaparecer, quizás no con la velocidad del chasquido de mis dedos, pero si esta condenado por el cambio generacional, porque evolucionará, porque el hombre evoluciona, el hombre necesita evolucionar, su mente se lo pide, su corazón, su sentido común, por el bien de su familia, de sus amigos, de sus hermanos, el hombre necesita cambiar, el hombre necesita crecer, respirar aires nuevos, pensar cosas distintas, el hombre tiene derechos y libertades para poder vivir en paz, para lograr acercarse a la perfección, necesita tener la capacidad de tocar las estrellas, puede soñar, soñar y llegar muy lejos… puede controlar el tiempo.

El hombre controla el tiempo, el tiempo es inherente al hombre, inherente y dependiente, el tiempo y el espacio, si no hay hombres no existe el tiempo ni el espacio, porque es el ser humano y solo el, el que tiene la noción de vivir, de sentirse vivo, de pensar y por ende de darse cuenta de donde vive y en que circunstancias. El hombre ha creado el tiempo –al menos como concepto-, pero para que vaya variando, para controlar sus cambios, no para quedarnos estancados. Porque por cada segundo que pasa, algo ha cambiado en el universo.

Lo que mas ha cambiado en el universo “humano” es eso que llamamos evolución, que hoy nos damos cuenta que no es mas que lo que la gente llama “humanización”, y esto no es mas que la necesidad el hombre de reencontrarse con su realidad perdida con el paso del tiempo, porque al dejarse llevar por tantas pasiones, ha perdido el rumbo y el camino, y esa constante que ha seguido la realidad humana por el paso de los evos, ha derivado en que el hombre ha necesitado poco a poco ser consecuente con su realidad, al darse cuenta que el tiempo no corre hacia el pasado, sino que avanza hacia el futuro, y que el futuro depende del control que ejerza el hombre en el presente; pero el control desmedido, con defectos, con falencias, con “pecados”, con malos hábitos y excesos cometidos, ha derivado en abusos de poder y un descontrol sentimental, que han desequilibrado la balanza del razocinio y de la dulce melodía de la humanización. Pero de a poco nos hemos acercado al camino correcto, y la historia nos ampara, y el tiempo también.

Lamentablemente, esa máxima que dice “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado” ha reflejado de una manera tal, que la gente poderosa esta conciente de eso, y ha ejercido y sigue ejerciendo el control desmedido de la vida humana, a costa de abusos y vejaciones. Y sabemos que eso se debe a sentimentalismos desmedidos y a la falta de confianza del ser humano en el prójimo, al egoísmo, al delirio de grandeza y a la desigualdad, atentando contra la dignidad humana. Pero agradezco a esa gente que actúa de esa manera, porque si no fuera por ellos ni yo, ni mis hermanos nos sentiríamos tan fuertes como para sabernos anteponer frente a esa barrera de intolerancias, y por eso, nosotros, que representamos a un grupo de jóvenes de una generación nueva, con nuevos proyectos de vida y nuevas formas de interpretar el bien común y el progreso social, hemos sabido en nuestro medio sobreponernos de alguna manera u otra ante esos abusos, sabiendo poner el punto sobre la i, y estando concientes que nosotros somos el futuro, porque el tiempo está a nuestro favor, y nosotros somos el mañana, eso, es algo que ni todo el oro del mundo va a poder cambiar.

También hay que reconocer a quienes a pesar de tener mas años que nosotros, han sabido mantener el equilibrio, y vivir con un espíritu joven, progresista, renovador, personajes que destacan por su forma de ser, por el apoyo a la juventud, y por saber que ahora es tiempo de que las cosas cambien, tal como ellos quisieron, al igual que nosotros en su juventud, y quizás, se sienten arrepentidos por no haber podido hacerlo, pero a nombre de ellos es que seguimos aquí, y estamos dispuestos a cambiar el mundo.

Los relojes siguen dando vueltas, a menos que sean digitales. Pero aun así sabemos que el tiempo sigue avanzando en vanguardia, y que el futuro es prospero, prometedor, siempre y cuando seamos optimistas y lo queramos así, porque si toda la humanidad en conjunto se atreviera a cambiar las cosas, el tiempo se estancaría, porque el paso del tiempo no es mas que la constante humana de buscar la perfección, y la perfección no es algo que un hombre solo pueda conseguir, necesita de todos en conjunto, de la solidaridad y el respeto, de la humanización. La humanización es perfección, y el tiempo es el camino para acercarnos a ella. No lo desperdiciemos. Y que vivan los adultos con alma de joven, y el joven con ansias de ser adulto, he ahí el equilibrio, el crecimiento y el mejor camino a la perfección.