Hoy no puedo salir a la calle.

Hoy no puedo salir a la calle, aunque la noche es joven. Pero las circunstancias de la vida me han negado ese sagrado privilegio de respirar el aire de la libertad. Por eso estoy aqui, esperando, como un perro, que mañana vuelva a amanecer para poder aullar de alegría cuando pueda volver a alzar mi mano y levantar mi cabeza mirando a los carceleros de frente. De todas formas, el vacio lo sentimos todos, los ciudadanos atemorizados, el niño de pecho, la vecina moralista, el hombre que vende el diario, la peluquera, la dueña del supermercado, el chiquillo que limpia los autos y la nana de los Mendoza. Hoy no me siento solo, no soy el único que no puede salir a la calle. Como siempre, y como nunca. Porque la soledad es solo apariencia, especialmente cuando te asomas por la ventana y miras por las rejillas de protección, y corres el peligro de que te vean. Cada dia, en este pais hay mas soldados inmigrantes de color cobrizo y con signo peso como insignia. Y no lo digo precisamente porque soy Xenofóbico. Aunque ya no tengo nada claro, solo sé, que mañana otra vez seremos libres, para que por la culpa de esa libertad, podamos morir otra vez encarcelados. Aún así, sigo emborrachándome con el licor de la democracia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

asi es, el licor de la democracia.

en el cual su etiqueta dice: solo para gargantas refinadas,lamentamos que no pertenescas a las 15 familias mas poderosas de tu hermoso pais pero asi es la vida! o no?

despues de leer la etiqueta caes a la resaca misma, no hace falta beber para darnos cuenta el efecto de esta droga.

así nos gusta dijo...

don ulisillo, no se emborrache con ese licor, pues la resaca suele ser más fuerte de lo normal, y despertará en la mañana con una le´ve sensacon de que lo han engañado, y a usted nadie lo representa, y le provocara repulsión haber tomado tanto ese licor que le ofrecieron personas en las cuales no debió haber confiado, pero que lamentablemente los otros eran menos confiables y ahhh!!! ahi queda la zarabanda de weas en la cabeza...

emborrachese con un tocornal por ultimo compadre.